miércoles, 28 de enero de 2026

La IA dejó de ser “tema tecnológico” y pasó a ser “tema de diseño social” (Davos 2026)

 En el foro económico mundial realizado en Davos, Suiza se notó un cambio de tono: menos literatura y más ingeniería. La conversación sobre IA ya no gira alrededor de si impactará el trabajo, sino qué tan rápido, a quién golpea primero y cómo evitamos que la adopción de IA rompa el contrato social.

Un dato resumió el ánimo: la directora del FMI, Kristalina Georgieva, habló de un “tsunami” laboral: en economías avanzadas, 60% de los empleos se verían afectados (mejorados, transformados o eliminados) y 40% a nivel global. (Hoy arriba del 50% de los empleos en Estados Unidos pueden ser automatizados con la IA actual).

Eso es una alarma operativa para CEOs, directores comerciales, RR.HH. y, sí, también para los que viven apagando incendios de ciberseguridad.

Ahora, un matiz importante: las cifras varían según qué se mida (empleos, tareas, horas). Por ejemplo, McKinsey (MGI) plantea que las tecnologías actuales podrían automatizar “más de la mitad” de las horas trabajadas en EE.UU.; no es un pronóstico lineal de despidos, sino una medida del “potencial técnico” si se rediseñara el trabajo alrededor de personas + agentes + robots.
En 2023–2025 muchas organizaciones “adoptaron IA” como quien compra una caminadora: se siente saludable con solo verla en la sala. En Davos 2026, el mensaje fue más incómodo: el valor real aparece cuando rediseñas procesos, no cuando instalas herramientas.

En el WEF se estableció con claridad: el reto es escalar IA más allá de pilotos, creando capacidades, estrategia y diseño organizacional para llevarla a la operación.

Reuters recogió una idea especialmente práctica: su investigación sugiere que combinando rediseño de roles + unas 81 horas de entrenamiento puede lograrse alrededor de 14% de aumento de productividad semanal.

Traducción ejecutiva: “IA” no es un software; es una transformación del trabajo.

Aquí entra la palabra clave que ya se cuela en todas las salas de estrategia: agentización.

  • AIG (IA generativa): produce contenido (texto, imágenes, código) y actúa como copiloto.
  • IA agéntica / agentic AI: ejecuta tareas encadenadas, toma decisiones dentro de límites, y coordina acciones (con supervisión humana).
  • AGI (IA general): hipotética, hasta hoy, pero pronosticada como viable en los siguientes años podrá tener un comportamiento de inteligencia con capacidad general comparable a la humana.

La “agentización” convierte flujos de trabajo en algo así como “micro-operaciones autónomas”: agentes que resumen, comparan, redactan, abren tickets, proponen respuestas a clientes, correlacionan alertas de seguridad, priorizan backlog… y escalan cuando detectan ambigüedad o riesgo. Esto no elimina a la gente; elimina la rutina. El problema (y la oportunidad) es que, si eliminas rutina, también eliminas la escalera de entrada para los jóvenes. Y ahí es donde el “tsunami” se vuelve social, y deja de ser técnico.

En Davos se repitió una idea útil: la automatización no equivale a reemplazo total, porque muchas funciones críticas no son “tareas”, sino responsabilidades humanas. Vale la pena desglosarlo:

1) Empatía real y liderazgo en fricción

La IA puede simular empatía, pero la empatía “de verdad” es lectura de contexto, historia compartida, confianza y costo reputacional. Esto se vuelve decisivo en crisis, en equipos multiculturales y en negociación.

2) Destreza física compleja en entornos impredecibles

Los robots avanzan, sí, pero el mundo real es un festival de excepciones: superficies, materiales, humedad, improvisación, “esto no venía en el plano”. En trabajos manuales complejos, el feedback sensorial y la adaptación siguen siendo terreno humano por costo, robustez y seguridad.

3) Pensamiento crítico con responsabilidad

La IA puede recomendar; pero no puede “responder” moralmente. No tiene reputación, no va a juicio, no pierde el empleo ni enfrenta la prensa. En decisiones éticas, regulatorias o de riesgo (finanzas, salud, ciberseguridad), la responsabilidad es humana, aunque la analítica sea automatizada.

4) Creatividad con propósito (no solo novedad)

La creatividad útil en negocios no es “generar cosas nuevas”; es generar cosas nuevas que funcionen bajo restricciones, cultura y timing. La IA recombina patrones de forma brillante; pero el “olfato” estratégico—cuándo romper reglas y cuáles no tocar—sigue siendo una ventaja humana.

Es razonable preguntar: “ok, hoy no; ¿y mañana?”. Hay futuristas (Kurzweil entre ellos) que sostienen horizontes agresivos para AGI (históricamente ha hablado de 2029 como umbral, y mantiene apuestas fuertes hacia la singularidad alrededor de 2045). Pero Davos 2026, más que prometer AGI, discutió algo más inmediato: la IA ya es suficientemente poderosa para reconfigurar el mercado laboral sin necesidad de AGI.

La pregunta sobre este ambiente de desarrollo acelerado es: “¿Estamos construyendo sistemas que parecen entender… o sistemas que merecen confianza?”

La confianza no es solo precisión. Es explicabilidad, control, auditoría, trazabilidad, gobernanza y responsabilidad.

Lo que Davos realmente nos está diciendo: el trabajo cambia de “producción” a “propósito”.

Si la IA automatiza la rutina, el valor del trabajo se desplaza hacia:

·         definición de problemas,

·         supervisión ética,

·         diseño de experiencias,

·         resolución de conflictos,

·         innovación aplicada,

·         y construcción de confianza (en mercados, marcas y sociedades).

Hay evidencia de adopción acelerada, no solo discurso. Gallup (vía AP) reportó que en Estados Unidos 12% de trabajadores usa IA a diario y cerca de un cuarto la usa varias veces por semana; además, identifica grupos más vulnerables por tipo de rol y buffers de adaptación.
Eso empuja a un nuevo set de OKRs corporativos: no solo eficiencia, también transición justa, reskilling real y rediseño del trabajo.

WEF insiste en escenarios (desde “co-pilot economy” hasta “age of displacement”) donde el desenlace depende menos del modelo y más de política pública, redes de protección, educación y decisiones empresariales.

En ciberseguridad, la agentización ya es inevitable: correlación de eventos, triage, respuesta inicial, enriquecimiento de indicadores, priorización… todo eso se acelera con IA. El centro de la preocupación es estratégico y ético.

  • La IA puede detectar patrones; los humanos deciden postura ante dilemas geopolíticos, compliance y riesgo reputacional.
  • La IA puede recomendar acciones; los humanos definen límites, criterios de escalamiento y líneas rojas.
  • La IA puede automatizar respuesta; los humanos preservan legitimidad cuando el incidente toca clientes, regulador, prensa y el Board.

En el lenguaje de Davos: la productividad sin legitimidad es pan para hoy y crisis para mañana.

 

Característica

IA actual

“AGI” potencial (hipótesis)

Límite humano persistente (probable)

Empatía

Simulación y detección de señales

Modelos emocionales más finos

Experiencia subjetiva y confianza social

Destreza física

Robótica aún costosa/limitada

Robótica más autónoma

Mundo físico caótico y seguridad/costo

Pensamiento crítico

Dependiente de datos/objetivos

Razonamiento más general

Accountability moral y legal humana

Creatividad

Recombinación potente

Novedad más consistente

Contexto cultural encarnado y propósito

 

Davos 2026 no nos gritó “se acaba el trabajo”. Nos dijo algo más incómodo: se acaba el trabajo mal diseñado.

La ventaja competitiva será:

  1. rediseñar roles para colaboración humano-agente,
  2. invertir en habilidades humanas que dan legitimidad,
  3. gobernar IA como infraestructura crítica (con ética y control),
  4. y construir propósito medible, no eslogan.

El futuro digital no va a premiar a quienes corran más rápido detrás de la IA, sino a quienes sepan hacia dónde correr. Y eso, por ahora, sigue siendo un deporte bastante humano.

En Onistec vemos esta creciente adopción de IA y la consecuente agentización con los ojos de la oportunidad para nuestro ecosistema de socios.

Contamos con soluciones relacionadas con marcas líderes como Cloudflare, BeyondTrust, AppSentinels y CrossIdentity, entre otras, que han anticipado esta necesidad de diseño del trabajo futuro para atender la interacción con agentes de IA, conocer las identidades no-humanas y definir los controles y privilegios en su empleo. Con esto anticipamos el futuro y estimulamos la adopción de la IA productiva y la IA física con seguridad.

 

#IA #Davos #Ciberseguridad #AIG #AIG #Onistec #agentizacion

Nota: Referencias a Davos/WEF solo con fines informativos. Sin afiliación, patrocinio ni aval del World Economic Forum. Marcas y nombres de terceros son de sus respectivos titulares; su mención no implica endoso. Opiniones: responsabilidad del autor.

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